TURISMO DE TRASPLANTES

La policía ha desmantelado un grupo de delincuentes que se dedicaban a introducir en España enfermos de otros países para realizarles aquí trasplantes de riñón u otros órganos vitales.

El hecho merece una reflexión. En primer lugar acerca de las condiciones que hacen posible este tipo de actividades fraudulentas, que constituyen casos extremos del llamado “turismo sanitario”. Y en segundo lugar, acerca de la respuesta que la sociedad debe dar ante estos hechos.

Empecemos por reconocer el lado bueno de las cosas, si es que se puede hablar así. España, en este caso, es objeto de fraudes y trampas porque es el país con un sistema médico de trasplantes de órganos más eficiente y equitativo del mundo. A cualquier enfermo de cualquier país, que necesite un trasplante, lo mejor que le puede suceder es que se encuentre en España y pueda ser atendido aquí.

El éxito de las operaciones de trasplante depende de muchos factores, no solo técnicos, sino también sociales, jurídicos y éticos. Uno de los puntos críticos es la adecuada gestión de las donaciones de órganos y de la asignación de enfermos receptores. Para que funcione bien, se requiere que todo el proceso se haga siguiendo criterios estrictamente médicos, que el sistema no permita la interferencia de intereses económicos o políticos, y que toda la sociedad confíe y respalde las actuaciones llevadas a cabo por los profesionales de la medicina. Un buen sistema de trasplantes se basa en la solidaridad y la capacidad de empatía de una sociedad. Si se abre una vía la influencia del interés privado y del poder económico o político, todo el sistema se viene abajo en poco tiempo.

El modelo vigente en España responde a estos criterios. Y eso ha hecho que sea reconocido a nivel internacional como un referente indiscutible y que la organización mundial de trasplantes haya recomendado que el modelo español se implante en todos los países.

Mientras esto no suceda, España seguirá siendo un objetivo apetecible para el uso fraudulento de nuestro sistema de trasplantes. Debemos felicitarnos de que la intervención de la policía se lo ponga difícil a estos delincuentes internacionales. Así debe ser, si queremos preservar al mismo tiempo la calidad de nuestro sistema y la equidad de un tratamiento médico al que puedan acceder en igualdad de condiciones todas las personas con las que convivimos y que legítimamente tienen derecho a la atención sanitaria.

Debemos estar orgullosos de nuestro sistema sanitario de trasplantes, y preservarlo de cualquier intento de convertirlo en una modalidad del negocio turístico.

Onda Cero Salamanca 12/04/2016