Las Leyes de la robótica

Un robot es una máquina que puede realizar, de forma automática o programable, cierto tipo de tareas típicamente humanas. Hay muchas clases de robots. Los más difundidos hasta hace poco eran los robots industriales que vemos en las cadenas de montaje de las fábricas. Y los más populares son los robots con forma humanoide (los androides) que imitan actividades humanas variadas, como el ASIMO de la empresa Honda. Pero también podemos considerar robots a toda una pléyade de maquinas para realizar tareas domésticas, que hoy inundan nuestros hogares: la batidora multifunción programable, el horno inteligente, el frigorífico conectado a la red, los dispositivos domóticos de control de la luz y temperatura de la casa, la aspiradora autónoma, el cortacesped, el limpiafondos de la piscina, la lavadora etc.
Isaac Asimov fue un afamado autor de relatos de ciencia ficción, muchos de ellos dedicados a imaginar un mundo poblado de robots. Muchos de esos artefactos que ya están incorporados a nuestra vida cotidiana, fueron imaginados por él hace más de cincuenta años. Y mucho antes de que se extendiera el síndrome de Frankenstin (el miedo a que nuestras creaturas tecnológicas se rebelen contra nosotros, sus creadores), Asimov había formulado ya las tres célebres leyes de la robótica cuya finalidad es impedir que eso suceda. La primera ley establece que ningún robot puede hacer daño o permitir que se haga daño a un ser humano. La segunda ley afirma que un robot siempre debe cumplir las órdenes de un ser humano, salvo si eso va en contra de la primera ley. Y la tercera ley afirma que cualquier robot debe conservar su propia integridad, salvo que eso vaya en contra de la primera o la segunda ley.
Asimov fue un visionario no solo porque fue capaz de imaginar cómo podría evolucionar la tecnología sino también qué había que hacer para evitar que la tecnología, la robótica en este caso, pudiera producir efectos nocivos para la humanidad.
La cuestión es : ¿ahora que la robótica se está instalando definitivamente en nuestra vida cotidiana ¿ qué podemos decir de las leyes de la robótica de Asimov? ¿Se están cumpliendo también?
Bueno, supongo que nadie que diseñe o pretenda vender un robot lo va a hacer advirtiendo que su aparato no va a cumplir las leyes de Asimov. Lo que ocurre es que cumplir con estas leyes no es suficiente para garantizar que los robot no imponen su dominio sobre la humanidad. Por eso se ha acuñado una cuarta ley de la robótica que en realidad se conoce como la Ley Cero: Un robot no debe nunca actuar en perjuicio de la humanidad.
Esta nueva ley tiene una trascendencia mayor de lo que parece. Por ejemplo, implica que no se deberían diseñar ni vender robots que limiten la libertad de los individuos humanos, porque eso va en contra de la humanidad en general, aunque no haga daño a ningún individuo en particular. Y la verdad es que esta Ley Cero se viola continuamente: cada vez que introducimos trampas en la robótica para hacer a los humanos más dependientes de las máquinas en vez de potenciar su dominio sobre ellas, estamos violando la ley cero que dice que un robot no puede perjudicar a la humanidad.