Seguramente no estamos solos

Periódicamente saltan a la actualidad noticias o rumores que nos hacen replantearnos, desde una nueva perspectiva científica, las grandes cuestiones que dieron origen a nuestras más bellas teorias filosóficas y a nuestras más absurdas creencias. Estoy hablando de noticias sobre el más allá. Es decir noticias sobre la posibilidad de que exista vida en otros planetas distintos del que habitamos nosotros, y de que nosotros, los humanos del planeta Tierra, podamos acceder a esos mundos poblados con vida extraterrestre.

En esto reside la importancia del descubrimiento que se ha hecho público recientemente (24/08/2016). Se trata de que un grupo de científicos (entre ellos, varios españoles del Instituto Astrofísico de Andalucía), trabajando en el Observatorio Europeo Austral, han anunciado el descubrimiento de un exoplaneta (un planeta fuera del sistema solar) que orbita en torno a la estrella Próxima Centauri, situada a 4,3 años luz. Dadas las características de la estrella y de su planeta, es razonable suponer que éste tenga unas condiciones de temperatura y composición compatibles con la existencia de agua y de vida sobre el mismo (más información en la web de Instituto Astrofísico de Andalucía). Pero lo extraordinario es que el nuevo planeta se encuentra a una distancia accesible para nosotros. Gracias a los progresos de la investigación en los últimos años hemos dado el salto más grande desde que Galileo enfocó su pequeño telescopio para escudriñar la superficie de la Luna o los satélites de Júpiter. Ahora es la primera vez que podemos interactuar en tiempo real con un planeta que puede albergar vida. Si ahora mismo enviáramos una señal láser, a velocidad de la luz, tardaría menos de cuatro años y medio en llegar al nuevo planeta y, si allí hubiera alguien dispuesto a responder a nuestra señal, solo tardaríamos en total menos de 9 años en inaugurar nuestra primera conversación interplanetaria. Como digo: durante siglos hemos especulado y hemos imaginado entes fantásticos que poblaban nuestro universo más allá del alcance de nuestros sentidos, y solamente accesibles a nuestros sueños. Ahora por fin sabemos que podremos mirar con nuestros propios ojos en la dirección de Próxima Centauri y comprobar si efectivamente hay indicios de vida más allá de la tierra.

Como casi siempre en la ciencia actual, este gigantesco avance de nuestro conocimiento ha sido posible gracias a la cooperación internacional. España firmó hace unos años el protocolo de adhesión al proyecto europeo del Observatorio del Hemisferio Sur, instalado en Chile. Y durante estos años, a pesar de la crisis, hemos podido mantener nuestros compromisos y nuestros equipos trabajando allí. Algún día celebraremos que fue nuestra generación la que dio los primeros pasos de esa expedición hacia otros mundos, para comprobar que no estamos solos en el universo.

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