El índice de Gini

El índice de Gini es un artilugio matemático con el que se pueden medir y comparar los niveles de desigualdad en la distribución de la renta dentro de un país.

Para empezar, debemos distinguir entre la riqueza de un país y la igualdad o desigualdad en al distribución de esa riqueza. Dos países pueden tener el mismo nivel de riqueza pero distribuida internamente de forma completamente diferente. Lo que mide el índice de Gini es el nivel de desigualdad en la distribución de la renta o riqueza de un país. Un país con una distribución de la riqueza estrictamente igualitaria sería aquel en el que a cada porcentaje acumulado de población le corresponde el mismo porcentaje acumulado de riqueza. Por ejemplo, el 10 % de la población dispone del 10 % de la riqueza, el 20% de la población el 20 % de la riqueza y así sucesivamente. Para un caso así, el índice de Gini tiene un valor iguala a cero. En el extremo opuesto imaginemos una sociedad en la que toda la riqueza se acumula en una única persona y el resto no tienen nada. Se trataría de una sociedad completamente desigual y para ella el índice de Gini tendría un valor igual a 1.

Así pues el índice de Gini solo es sensible a la acumulación o distribución de la riqueza, no a su cuantía total. Y puede variar entre cero (desigualdad nula, igualdad perfecta) y uno (igualdad nula, desigualdad completa).

Se estima que para el conjunto de la población mundial el índice de Gini oscila en torno a 0.60, y la ONU considera que un índice de Gini de 0.40 supone un nivel de desigualdad sumamente injusto y peligroso para la estabilidad social.

¿Cuál es la situación en España?

Lo más llamativo es que nuestro índice de Gini está por encima del de la Unión Europea (somos más desiguales) y además ha crecido en los últimos años, pasando de 0.32 en 2007 a 0.35 en 2015 (estamos empeorando).

No hay unanimidad entre los especialistas a la hora de explicar este comportamiento de la sociedad española. La crisis económica ha destruido empleo y han disminuido los salarios lo que sin duda influye en la distribución de la renta disponible. Pero para arreglar esto no parece que sea suficiente con aumentar el empleo o mejorar los índices de crecimiento; es preciso además adoptar medidas que mejoren también la distribución igualitaria de la riqueza. De lo contrario, si el índice de Gini sigue aumentando, podríamos terminar siendo un país en el que el PIB crece continuamente, pero cada vez hay más pobres y los pobres son más pobres y cada vez hay menos ricos y los ricos son más ricos. ¿Es eso lo que queremos? No, claro. Pues entonces no nos olvidemos de vigilar el índice de Gini.

Onda Cero Salamanca 21/06/2016

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