¿Puede un científico social asumir compromisos políticos públicos?

Después de haber escrito el encabezamiento de estas reflexiones me ha invadido una grave preocupación intelectual que se refleja en esta otra pregunta: ¿qué está pasando en la cultura política de nuestros días para que pueda tener sentido una pregunta como esa, que nos retrotrae a los tiempos de Max Weber? Si bien se mira, en cierto modo, la pregunta adecuada debería ser hoy la contraria: ¿puede alguien ser un científico social, científicamente competente y honrado, sin asumir ningún compromiso político? Y de nuevo la duda: ¿estaré tan despistado que ni siquiera entiendo el problema?

Ya puede imaginar el lector que todo esto viene a cuento de la hipócrita escandalera que montaron algunos portavoces del PP y de Ciudadanos, y la complacencia con la que algunos medios recibieron esas protestas, a raíz del nombramiento de José Félix Tezanos como Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Para empezar, es como si la calidad científica del candidato a presidir el CIS fuera irrelevante para la cuestión que se debate. ¿Es o no es el Sr. Tezanos un buen candidato para llevar a cabo esa tarea? Por el momento nadie se ha atrevido siquiera a ponerlo en duda. No parece ser esa la cuestión, pero lo llamativo es que da la impresión de que ese pequeño detalle, el de la idoneidad científica del Sr. Tezanos, fuera irrelevante. ¿Cómo es posible que hayamos llegado a una situación así? Lo que
cabría esperar, en principio, sería justamente lo contrario: que esa cuestión, la cuestión de la idoneidad para dirigir una institución científica como el CIS, fuera el único criterio relevante para nombrar a su responsable máximo. ¿Hasta qué punto se tiene que estar degradando la cultura cívica, científica y política de este país para que dos importantes partidos políticos y varios medios de comunicación de prestigio ni siquiera hayan caído en la cuenta del juego sucio en el que participan?

Salvada la idoneidad científica del candidato, que nadie pone directamente en cuestión, el único motivo para la crítica de este nombramiento deberá sustentarse en la descalificación a priori de cualquier científico social que muestre y asuma  públicamente algún tipo de compromiso político relevante. Es como si tuviéramos que asumir esta regla de actuación: “si es usted un buen científico, no se meta en política”. La política es mala en si misma, y es incompatible con la ciencia, se supone
que porque vulnera los principios de neutralidad valorativa, libertad creativa e independencia intelectual. ¿Pero de verdad estamos pensando que todo esto pasa y tiene necesariamente que pasar en la política democrática de nuestros días? No puedo creerlo. Aunque, ahora que lo pienso, a lo mejor esto es lo que hay detrás de ese movimiento telúrico que sacude a nuestras democracias desde que los populismos à la Trump se han impuesto como seña de identidad de nuestra triste época.

Conozco a José Félix y Tezanos desde hace muchos años y he colaborado con él en múltiples ocasiones y proyectos de interés, tanto académicos como políticos. Le apoyaré también en su último movimiento de dimisión como responsable federal de Estudios y Programas del PSOE, aunque lo hago solo por una razón puramente práctica: supongo que podrá desempeñar sus nuevas responsabilidades con mayor comodidad si no tiene siempre encima la amenaza demagógica de descalificación por parte de quienes no pueden entender que la verdadera garantía de la independencia y de la objetividad, tanto en la ciencia como en la política, es la virtud cívica de la honradez. No debería ser tan difícil de entender.

Un ruego final para el gobierno y para el investigador. Por favor, no den marcha atrás, no acepten la nueva Inquisición, no renuncien a la ciencia en nombre de la política ni a la política democrática en nombre de la ciencia. Los españoles queremos poder estar orgullosos si grandes científicos dirigen nuestras instituciones científicas y si entre nuestros políticos comprometidos y responsables, encontramos también investigadores de excelencia académica contrastada.

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Un comentario en “¿Puede un científico social asumir compromisos políticos públicos?

  1. Juan Montabes Pereira

    La discusión y el debate no es nuevo. Ya en los años veinte del siglo pasado Max Weber disertó sobre la tensión entre el político y el científico. Para un científico social creo que es sumamente provechoso para su actividad científica la asunción temporal de responsabilidades políticas. A la inversa no estoy tan seguro según la experiencia española y comparada De estos últimos cien años.

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