La teoría de todo

Ha muerto Stephen Hawking, uno de los físicos más importantes de nuestra época. Será ya para siempre uno de los miembros ilustres del panteón de la fama de la ciencia que se inauguró hace algunos siglos con la cosmología de Kepler, la mecánica de Galileo y la filosofía natural de Newton, herederos a su vez de la cosmología, la geometría y la filosofía de la antigua Grecia. Y compartirá honores con los físicos contemporáneos más importantes, como Einstein, Plank, Bohr, Feynman, Penrose...   El legado de Hawking pasará a formar parte del legado más importante de la ciencia básica cuyo objeto es muy sencillo: entender cómo es el universo en que nos encontramos y cómo es que nos encontramos en él.

Creo que lo más llamativo del legado de Hawking reside en que sus contribuciones a la física teórica se caracterizan porque son un producto puro de su pensamiento, y porque configuran la más ambiciosa teoría nunca formulada con la pretensión de conseguir una explicación definitiva de toda la realidad. Primero propuso la idea brillante de aplicar la teoría física de los agujeros negros, a la explicación del origen del universo. Y después demostró que, a diferencia de lo que se pensaba hasta entonces,  los agujeros negros sí emiten un tipo de radiación (la radiación de Hawking, se ha denominado), lo que permitiría explicar su comportamiento macroscópico y sus  propiedades cuánticas al mismo tiempo. Es difícil entender esto, pero lo que significa es que, si Hawking lleva razón, estaríamos más cerca de encontrar una explicación completa del universo.

Hay otras características de la personalidad y la obra de Stephen Hawking que han contribuido a hacerle famoso. Hace más de cuarenta años que los médicos le diagnosticaron una enfermedad neurodegenerativa y le pronosticaron dos años de vida como máximo. Ha aguantado bastantes más y ha muerto a los 76 años después de haber paseado por el mundo su imagen de genio desvalido, que no podía moverse sin su silla de ruedas y ni siquiera podía hablar más que a través de un sintetizador de voz que manejaba con movimientos de algunos músculos faciales.

Hay algo más en su personalidad y su obra que merece nuestro reconocimiento y admiración: no solo se ha ocupado de los grandes misterios de la física y ha aportado ideas originales, mientras luchaba con las más graves dificultades para desenvolverse en la vida cotidiana. Además se ha pasado la vida escribiendo  no solamente escritos especializados para sus colegas, sino también -y sobre todo-  libros para el gran público, que han intentado hacer llegar a todo el mundo el enorme potencial de sus teorías y aportaciones a la física.

Ojalá no olvidemos tampoco esta parte de su legado. Los buenos científicos deben ser a la vez buenos divulgadores y buenos maestros. Hawking lo fue por encima de sus circunstancias adversas.

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Un comentario en “La teoría de todo

  1. Jaime Gomez Gamboa

    Stephen Hawking, el mejor ejemplo para mostrar la capacidad intelectual de personas con alguna discapacidad. Excelente escrito de divulgación de la ciencia, en especial el ultimo párrafo. Ojalá no olvidemos tampoco esta parte de su legado.
    ”Los buenos científicos deben ser a la vez buenos divulgadores y buenos maestros. Hawking lo fue por encima de sus circunstancias adversas”.

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