El concepto de nación

Hoy vamos a hacernos dos preguntas. La primera ¿qué es una nación? Y la segunda ¿cómo es posible que esta cuestión, casi filosófica, haya alcanzado en España, en estos momentos, la importancia política que parece tener?

Vamos con la primera. El concepto de nación es confuso. Por etimología podría entenderse en un sentido étnico o biológico: una nación sería un conjunto de seres humanos relacionados entre si, durante largos periodos de tiempo, por compartir un origen común, más o menos remoto. Debe advertirse, sin embargo que este contenido étnico del concepto de nación no tiene mucho que ver con el uso que hacemos de él actualmente: para pertenecer a la nación vasca -digamoslo así- no hace falta tener ocho apellidos vascos.

Así pues, el criterio biológico no vale para definir una nación. Tampoco el territorial: hay naciones que no están confinadas a un territorio (la nación gitana, por ejemplo) y territorios que albergan varias naciones diferentes (las naciones indígenas de América, pongamos por caso). En realidad, lo más operativo para definir una nación es utilizar criterios de carácter cultural: una nación es un grupo de gentes que comparten una serie de rasgos culturales (lengua, tradiciones, experiencias de convivencia, historia) que les permiten reconocerse y sentirse como miembros de una entidad colectiva a gran escala. Una nación es pues un producto cultural, un sentimiento y una representación colectiva de un tipo de relación de pertenencia a un grupo, compartida por mucha gente.

Y ahora ya podemos responder a nuestra segunda pregunta: ¿cómo es que la definición del concepto de nación ha llegado a ser un problema político importante en la España actual?. La respuesta es muy sencilla: la culpa no es de la existencia de naciones en el territorio español, sino de la ideología política del nacionalismo, que contiene dos reivindicaciones problemáticas. Una, la idea casi teológica de que la nación es una entidad autónoma con existencia propia por encima y al margen de los individuos que la componen. Otra, que la existencia de una nación conlleva el derecho y casi la obligación de dotarse de una estructura política y jurídica típica de un estado soberano. Así entendido, el nacionalismo es una más de tantas ideologías políticas que cuajaron en el siglo XIX y cuyo balance en términos de derechos, libertades y racionalidad dejan mucho que desear.

En las discusiones políticas actuales se habla mucho de si España se puede definir como una nación de naciones, sin riesgo de que eso implique la disolución del Estado Español. Naturalmente que si. Lo que es extraño es que quienes no lo creen así no se den cuenta de la importancia que con sus miedos irracionales están dando a la ideología política del nacionalismo.

La cuestión es muy sencilla. Cataluña, por ejemplo, es claramente una nación en sentido cultural. Y España es desde luego una nación. Además parte de la nación (cultural) catalana comparte territorio, instituciones, gobierno y organización política con la nación española. ¿Cuál es el problema?

Onda Cero Salamanca 30/05/2017

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