Postverdad

El diccionario Oxford de la lengua inglesa ha declarado la palabra POSTVERDAD como palabra del año 2016, el nuevo término que ha triunfado en las noticias, conversaciones, ensayos y cotilleos de este último año.

Pero ¿qué es la postverdad?

Para empezar a entender lo que significa deberíamos aclarar primero qué entendemos por verdad. Aunque todo el mundo sabe qué significa mentir y qué es decir la verdad, los filósofos llevan siglos discutiendo cómo definir con precisión el concepto de verdad. Hay varias teorías estándar. La más común  es la que se conoce como teoría de la verdad como correspondencia con los hechos. Es la teoría que defendió Aristóteles y que Tarski, un gran lógico y matemático polaco del siglo XX, definió en un famoso articulo: “el enunciado que afirma que la nieve es blanca es un enunciado verdaderos si y solamente si la nieve es blanca”. Mas que una definición, parece una perogrullada, pero tiene una virtud que no vamos a discutir aquí: establece las condiciones para poder hablar de que un enunciado es verdadero, sin temor a enredarnos en paradojas como aquella del mentiroso (Epiménides, el cretense, afirma que todos los cretenses mienten). Esta noción de la verdad como correspondencia es la más próxima al sentido común, al concepto de verdad que utilizamos en la vida cotidiana. Pero no es la única. Por ejemplo, hay filósofos que defienden que la verdad de un enunciado no depende de cómo sea realmente el mundo al que tal enunciado se refiere, sino de otros enunciados que contribuyen a determinar su significado. Que la nieve sea blanca depende de lo que entendamos por blanco, por nieve y de la hora del día a la que hagamos la afirmación, etc. Es lo que se llama teoría convencionalista de la verdad. Y hay más. Por ejemplo, la concepción pragmatista, para la que la verdad no es algo que dependa de cómo es la realidad y lo que afirmamos de ella, sino del éxito o utilidad de nuestro conocimiento para hacer cosas: como cuando establecemos que algo es verdad porque lo hemos decidido así y porque tenemos el poder para decidirlo.

En fin, todas estas teorías de la verdad tienen algo en común: todas suponen que hay una separación tajante entre lo que es verdad y lo que no, entre la verdad y la mentira, el conocimiento y la ignorancia. Todas saben por ejemplo que, aunque puedes intentar hacer pasar por verdadero algo que es falso y es posible que lo consigas, con suerte y habilidad, lo que no es posible es que tú mismo, si estás en tu sano juicio, te creas que no has mentido. (Como aquella niña de cinco años a la que su mamá pilló contando una mentirijilla y, ante la evidencia, solo supo reaccionar diciendo “es que … se me había olvidado que no era verdad”).

Así ha sido siempre, hasta ahora. Pero ahora ya tenemos una visión alternativa: la postverdad.  Es decir la mentira disfrazada de verdad alternativa, la patraña de toda la vida disfrazada de neologismo y trending topic. Créanme, no hay nada de valor en la postverdad, no hay verdad alternativa, la pos verdad es solamente la mentira postmoderna.

Onda Cero Salamanca 07/03/2017

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3 comentarios en “Postverdad

  1. Jesús Ezqierro

    Querido Miguel Angel: aunque estoy de acuerdo con el fondo de tu comentario, creo que quedaría más claro con el siguiente matiz: el habla coloquial suele oponer “verdad” a “mentira”, pero esta oposición es muy confusa. “Mentir” es un verbo psicológico que se define como decir lo contrario de lo que se piensa que es el caso intencionadamente. Bajo esta definición, la mentira se opone a la sinceridad, pero no a la verdad. Por consiguiente, se puede mentir diciendo la verdad y también se puede mentir afirmando una falsedad. Y viceversa. Esto es compatible con cualquiera de sus conceptualizaciones: correspondencia, coherencia, etc…
    .Por ejemplo, Aznar ha repetido en muchas ocasiones, en referencia a la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, que él decía la verdad. Es evidente que no era así, y nunca lo ha sido. En realidad, lo que quería decir es que era sincero. Que en aquel momento creía que era así (“Quien lo podía saber entonces?”). Otra cosa es si era sincero al afirmar que era sincero, Yo creo que también mentía. En todo caso, queda claro que Aznar no entendía el concepto de “verdad”.. Abrazos, Jesús.

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    1. Gracias, Jesús. Desde luego la mentira es una categoría moral, mientras que la verdad es una categoría lógica o epistémica (En rigor la paradoja de Epiménides debería formularse así: “Epiménides, el cretense, afirma que todo lo que dicen los cretenses es falso”). El problema con la post-verdad es que se está usando para colarnos como categoría epistémica lo que es una simple inmoralidad. Esto se le puede perdonar a un niño de cinco años (la anécdota a la que aludo en el texto fue real y, cuando la presencié, me llamó mucho la atención la naturalidad con la que una niña inteligente realizaba la operación de legitimación de la mentira reivindicando el error), pero no a un adulto responsable, sea presidente de gobierno, tertuliano de televisión o filósofo postmoderno.
      ¿Seguimos con este hilo argumental?
      Un abrazo

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      1. Jesús Ezquerro

        Muchas gracias por tu respuesta, Miguel. Estupenda reconstrucción de la paradoja de Epiménides, que no pierde fuerza y queda mucho mejor ajustada. De acuerdo también, en el fondo del asunto: son unos inmorales. El único matiz es que creo que es más correcto mantener la mentira como perteneciente, en primer lugar a la categoría de lo psicológico o cognitivo. Es obvio que, además, en muchos casos también pertenece a la categoría de lo moral, al menos cuando se atribuye a agentes que deben ser moralmente responsables, cosa que no siempre ocurre, como en el caso que mencionas de niños, o incluso personajes que carecen completamente de sentido moral. Por otra parte, hay que tener en cuenta que la inclusión en la categoría de lo moral de la mentira no siempre conlleva una valoración moral negativa. A veces es positiva, caso de las mentiras piadosas, etc…
        Resulta deplorable también constatar que, aunque actualmente es la derecha política la campeona del uso postmoderno del concepto de “verdad”, también en los ámbitos de la izquierda fueron bien acogidas las propuestas de los filósofos postmodernos.

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