Para qué sirve el latín

La semana pasada asistí a la cena homenaje a tres profesores del departamento de filología clásica de la Universidad de Salamanca que acaban de jubilarse: Francisca Pordomingo, Carlos Fernández Corte y Josefa Cantó. Últimamente estas cenas proliferan porque toda una generación de profesores universitarios que irrumpieron (irrumpimos) en las aulas hace  cuarenta años, estamos llegando ahora al final de nuestra vida laboral activa. Dejemos para otra ocasión una reflexión sobre el retiro obligatorio o voluntario. Me pregunto si la rigidez del sistema actual, con jubilaciones forzosas para todos, es el más adecuado en el mundo académico. En todo caso, la cena estuvo bien, cargada de nostalgia y de anécdotas de cuando todos éramos jóvenes. También de recuerdos a algunos que ya se han ido para siempre.

Lo que quisiera resaltar ahora es que se trata de profesores de latín y griego. Y flota en el ambiente una pregunta inquietante: ¿quién los va a sustituir? O peor aún: ¿merece la pena intentar sustituirlos?

Hay quien piensa -espero que de buena fe- que los estudios clásicos de humanidades, como los de latín y griego, pero también los de filosofía, historia, arte o filología, no merece la pena mantenerlos en una sociedad que se mueve solamente por intereses pragmáticos y de corto plazo. La pregunta es: ¿es que sirve realmente para algo estudiar latín?

Puedes depende. Si nuestros jóvenes dejan de estudiar latín, pronto se habrán agotado las fuentes de inspiración de una parte importante de la actividad cultural de toda nuestra sociedad, desde la literatura hasta los videojuegos. Y de forma más general, si abandonamos el estudio de las humanidades, es decir de los saberes humanos en general (frente a los divinos o teológicos, como sucedía en la Edad Media, o los puramente utilitarios como su supone que habría que hacer ahora, incitando a todos nuestros jóvenes a ser gestores de empresas), si abandonamos todo esto, nuestra cultura jurídica, ética, estética y lúdica se va a resentir. Y en un mundo en el que tanta necesidad tenemos de vislumbrar cuál va a ser nuestro camino, nos vamos a quedar sin referentes culturales por los que orientarnos.

Se han jubilado tres profesores de filología clásica. Carlos, Paquita y Josefa se alejarán de nuestras aulas  y con suerte serán sustituidos por jóvenes profesores asociados a mitad de coste. Pero, por favor, que no se aproveche la ocasión para dar un paso más en el lento y, al parecer, inexorable proceso de desmantelar los estudios de humanidades. En lugar de ello, deberíamos aprovechar la ocasión para poner a disposición de todo el mundo el talento de estos académicos, que pasan a una situación de retiro, pero no necesariamente de inactividad.

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2 comentarios en “Para qué sirve el latín

  1. Pingback: Para qué sirve el latín – Miguel Ángel Quintanilla Fisac

  2. Lester Knight

    A mí el Latín me ha ayudado a ser mejor persona. Te pone en contacto con la cultura clásica, una fuente de erudición y ejemplos que te hace ver las cosas de otra manera; te permite entender mejor ciertos conceptos de Filosofía, enriqueciendo tu comprensión; te hace mejorar tu lengua materna, al asimilar tal cantidad de gramática y nuevas palabras; y lo mejor de todo para los tiempos tan anglosajones que corren… te facilita y mucho el aprendizaje del Inglés 😉

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