La gestión del imperio

Hace unos días, Josep Borrell recordaba una distinción muy útil para la ciencia política. La distinción, en inglés, entre politics y policy. La politics es lo que en español llamamos política pura y dura, cuyo núcleo esencial es la lucha por el control del poder público. A este ámbito pertenecen las peleas internas de los partidos, lo mismo que las campañas electorales y las batallas mediáticas  que las acompañan. La campaña del BREXIT fue política pura. Lo mismo que la creación de un nuevo partido político, como Podemos en España, o la defenestración de Pedro Sánchez por un grupo de dirigentes territoriales a través de las maniobras orquestadas en un comité federal.  Y sobre todo, un día como hoy, política es el proceso electoral que culmina con la designación de quien va a dirigir, durante los próximos cuatro años, al país que está a la cabeza del imperio más poderoso de toda la historia de la humanidad, los Estados Unidos de América.

Además de la política, existen las policies, las políticas entendidas en el sentido de la gestión del interés público, a través de las actuaciones y mecanismos institucionales de los que se dota una sociedad para gestionar la interacción colectiva. Ganar unas elecciones para poder llevar a cabo un programa de reformas en el sistema educativo es política; pero la gestión diaria del sistema educativo, desde las escuelas infantiles hasta la universidad, requiere actuaciones, policies, exitosas. Tomar decisiones de largo alcance que implican nuevas leyes, nuevos derechos, nuevas obligaciones (la ley del aborto, la ley de la dependencia, etc.) es política. Implementar esas leyes de manera que  se cumplan rigurosamente y que sus consecuencias lleguen a todo el mundo es, en gran parte, una cuestión de gestión pública, de policies. La política es un asunto de representación y participación ciudadana, mientras las policies, la gestión de lo público, es un asunto de la Administración, regida por funcionarios competentes y responsables ante los ciudadanos y sus representantes.

Lo que ocurra hoy en Estados Unidos significa que, por una parte, se resuelve la cuestión política más importante a la que se enfrenta el mundo: se trata, en efecto, de decidir quién va a liderar la política del imperio occidental. Y la perspectiva es muy sombría. Una de las opciones se llama Donald  Trump y, si no fuera porque hemos tenido ocasión de presenciar en directo sus intervenciones a lo largo de la campaña, cualquiera pensaría que la candidatura de este señor es simplemente una broma de mal gusto. Trump no solo es un político chusquero, mal hablado, sexista, xenófobo, matón y barriobajero. Es, además, un incompetente en todo lo que se refiere a la gestión pública de una sociedad compleja como es la estadounidense actual.

Frente a él, la otra opción es Hilary Clinton. En cierto modo, una contrarréplica completa de Trump. Para empezar es una mujer, frente a un macho alfa; para seguir es una experta en gestión pública, por lo menos en lo que se refiere a la gestión de relaciones exteriores, frente a un completo incompetente.

Solo hay un problema: un sector respetable de la sociedad americana parece que ha optado por seguir a la manada de Trump, aunque sea para lanzarse al precipicio. Y al otro lado, una masa de estadounidenses desencantados siguen manteniéndose fieles al principio de responsabilidad política, pero lo hacen sin entusiasmo.

¿Será suficiente la confianza en la capacidad de gestión de Hilary Clinton para contrarrestar la capacidad de movilización irracional de Donald Trump? El futuro depende de ello, y la solución la tendremos dentro de unas pocas horas, cuando se ponga el sol en la costa oeste de Estados Unidos.

P.S. El texto anterior se emitió por Onda Cero Salamanca el martes 8 de noviembre, mientras se celebraban las elecciones presidenciales en Estados Unidos. No me dio tiempo a colgarlo en el blog. Ahora ya se ha puesto el sol en la costa oeste y se han cumplido los más sombríos pronósticos. Pero creo que debo colgarlo, como testigo de un nuevo episodio en la ya larga lista de catástrofes democráticas de estos años. ¿Qué va a pasar?  La humanidad vive una grave crisis de política democrática, y no se vislumbran novedades que nos permitan recuperar la ilusión y la esperanza. A lo sumo, de vez en cuando nos ponemos a indagar sobre nuevas recetas (policies) para la gestión de la crisis económica, cuando lo que está en juego es el invento de una nueva forma política (politics) democrática, con la que podamos reconciliarnos como ciudadanos.

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2 comentarios en “La gestión del imperio

  1. Gamela

    Querido Profesor: esta noche, siguiendo las elecciones estadounidenses, un ciudadano americano, inmigrante cubano, 50 años, respondía a la entrevistadora española de La Sexta lo siguiente: “claro, es un loco, pero ella es una corrupta!” (evidentemente había votado a Donald Trump) y estaba contento y feliz… Prefería a un loco que a una corrupta!

    Cuando las barbas del vecino veas rapar, pon las tuyas a remojar.

    No creo que podamos despachar el tema hablando de déficit democrático, más bien debiéramos suponer que “el pueblo americano ha hablado” (y si no nos gusta quizás tendríamos que preguntarnos el por qué).

    En España preferimos poner en el poder a los corruptos (ya sabemos quiénes son) y los “locos” son eso, locos que sueñan con cambiar es statu quo de la Política (institucional), pero no cuentan con un pueblo libre dispuesto a correr riesgos… La vieja Europa.

    Sin embargo, la ultraderecha avanza paulatinamente en Europa (Holanda, Alemania, Hungría, Austria, Italia, Grecia…) mientras en España Mariano Rajoy no es más que un tímido monaguillo en comparación con esos movimientos ultraderechistas europeos (los locos).

    Así como Bernie Sanders fue arrinconado por su propio partido demócrata (los corruptos) aquí defenestramos a Pedro Sánchez por los mismos corruptos que llevan 30 años viviendo de la Politics… sin que se haya visto una gestión decente en las Policies Administrativas de este país.

    No crees es el fenómeno Trump podría ser un aviso a navegantes?

    No estamos cansando al pueblo llano, a la GENTE, con tanto partido y tanto pacto debajo de la mesa, no estaremos jugándonos el futuro cuando se presente un LOCO a las próximas elecciones y la GENTE prefiera votar a un loco antes que a esta pandilla de corruptos que viven de la Política ?

    Los tiempos están cambiando… pero no creo que sea para bien… pero tampoco veo que la gente de bien haga nada para poner a los MEJORES al frente de los Partidos Políticos…?

    Saludos

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  2. Gamela

    Este vídeo deberíamos difundirlo por simple JUSTICIA SOCIAL.
    Abel Caballero preside la FEMP y es alcalde en Vigo con mayoría absoluta.
    La explotación de la pobreza como NEGOCIO PRIVADO es una dura realidad en Vigo!

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