La Ley de la Ciencia

Hace unos días (el 14 de abril, ¡feliz coincidencia con la proclamación de la República!) se celebró el 30 aniversario de la aprobación, por el Parlamento Español, de la Ley de la Ciencia de 1986. Fue la primera vez que España se dotaba de una ley específicamente orientada a regular, promover y apoyar el desarrollo científico de nuestro país. Tuve el honor de formar parte de la Ponencia que debatió la Ley en el Senado, donde introdujimos algunas enmiendas significativas para impulsar la implicación del Parlamento en la política científica.

Las leyes importantes no lo son tanto por la fama que alcanzan, sino porque ayudan a cambiar la sociedad de forma radical y permanente. La Ley de la ciencia fue de esas. Aunque, por el tema del que se ocupaba, no fuera un ley muy popular, de todas formas tuvo mucha importancia, porque puso en la agenda política española algo que es peculiar de todas las sociedades avanzadas: la confianza en la ciencia y la tecnología, en la inteligencia, en la creatividad y en la investigación, el desarrollo y la innovación, como palancas del progreso cultural y material.

Desde entonces, la sociedad española ha ido aportando cada vez más esfuerzos a la ciencia y la tecnología hasta llegar al punto álgido del año 2009. El problema es que, a partir de entonces el apoyo público a la ciencia y la tecnología en los organismos de investigación y en las universidades ha disminuido drásticamente por la crisis económica.

De todas formas, no debemos perder la esperanza. Hay algunos signos positivos. Por ejemplo, por primera vez el apoyo a la investigación científica ha aparecido en los debates electorales de estos últimos meses, aunque haya sido de forma tímida e imprecisa. Por otra parte, a pesar de la crisis, cuando se pregunta en las encuestas si los españoles están dispuestos a apoyar que se siga gastando dinero público en investigación y desarrollo, la inmensa mayoría (más del 95%) dicen que sí. Y por último, los años de abundancia permitieron formar a una legión de jóvenes científicos, hoy desperdigados por todo el mundo, que suponen un formidable ejército de reserva de la ciencia de nuestro país para cuando vengan tiempos mejores.

¿Cuándo será esto?

Iniciamos el camino del desarrollo científico en democracia hace treinta años. Apostemos por que la recuperación empiece ya. Sea cual sea el gobierno de los próximos años, apostemos por que sea un gobierno comprometido con la ciencia.

Onda Cero Salamanca 19/04/2016

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Un comentario en “La Ley de la Ciencia

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