Mujeres y ciencia

Existen muchos prejuicios sexistas. Uno de ellos se refiere a la aptitud de las mujeres para las matemáticas y para la ciencia en general. Es conocido el escándalo de hace unos años, cuando nada menos que el rector de la Universidad de Harvard tuvo que dimitir después de haber dicho una estupidez supina a este respecto: que el cerebro de las mujeres era menos apropiado para las matemáticas que el de los hombres.

Las cosas en este campo están cambiando a toda velocidad.  En la Unión Europea, por ejemplo, hay todo un plan de actuaciones orientadas a promover políticas de igualdad en la ciencia y la tecnología y a difundir información sobre estos temas. En el informe sobre mujeres y ciencia que recientemente han publicado, aparecen algunos datos reveladores, que paso a resumir:

  • Todavía hay una brecha considerable entre hombres y mujeres en relación con la actividad científica: solo el 33% de investigadores son mujeres, a pesar de que el porcentaje de graduados superiores y doctorados es prácticamente del 50%.
  • Sigue presente un fuerte efecto conocido como “techo de cristal”: a medida que avanza la carrera profesional de una investigadora más difícil le resulta seguir progresando, en relación con sus colegas varones. El resultado es que el porcentaje de mujeres con un nivel elevado en la jerarquía científica es mucho menor que el que cabría esperar.
  • Hay diferencias significativas en la especialización por áreas científicas, la más llamativa es el déficit de mujeres en algunas áreas de la ingeniería.
  • También hay diferencias en relación con los sectores de actividad científica: la igualdad entre hombres y mujeres es mayor en las universidades y en los organismos públicos de investigación. En cambio hay menos mujeres investigadores de las que cabría esperar en el sector empresarial.
  • Las mujeres participan menos en el registro de invenciones patentables (de cada 10 patentes solo en 2 aparecen mujeres como autoras)
  • En cambio la cantidad, la calidad y el prestigio internacional de la producción científica no difieren entre varones y mujeres.
  • En cualquier caso los datos indican que en todos estos campos la situación relativa de las mujeres está mejorando.
  • Además más del 30% de las instituciones científicas consultadas están poniendo en marcha programas especiales para promover la igualdad de género en la gestión de la ciencia.

El panorama que se deriva de estos datos es inquietante pero alentador. Queda mucho por hacer, pero la igualdad de hombres y mujeres en la ciencia va a seguir mejorando. Si yo tuviera ocasión de influir en la imaginación de una niña pequeña, la iría preparando para que de mayor quisiera ser investigadora en física, química o ingeniería. Hay todo un campo abierto de posibilidades para el desarrollo profesional de las mujeres en la ciencia.

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