Nuestro lugar en el Universo

Durante el mes de noviembre hemos tenido ocasión de conmemorar la hazaña intelectual de Albert Einstein, que hace 100 años descubrió los secretos más recónditos del universo formulando lo que conocemos como teoría general de la relatividad. Se trata de una de las teorías más profundas y más asombrosas de la ciencia física actual. Gracias a ella sabemos que el espacio tiempo en el que se desenvuelven nuestras vidas tiene propiedades que hasta entonces era imposible imaginar. y que explican fenómenos maravillosos, como que la luz se desvía por efecto de la gravedad, que la materia puede concentrarse hasta producir agujeros negros de los que no puede salir ni una briza de energía, que el universo está expandiéndose… En fin, después de Einstein, cuando miramos al firmamento, no sabemos ya qué admirar más, si la inmensidad y belleza de sus estrellas, o la capacidad de nuestra razón para entender y disfrutar del orden que subyace a las leyes de la física y que es la causa de esa belleza cósmica. Al fin y al cabo, nosotros mismos no somos más que polvo de estrellas, diminutas partículas compuestas de la misma materia que forma la estructura del universo. Pero impresiona saber  que esas pequeñas partículas  hayan logrado avanzar tanto en la comprensión de la complejidad y la grandeza de su propia existencia.

Pensaba esto ayer mientras viajaba desde Madrid, después de asistir a  una reunión del consejo científico de la Fundación Española de la Ciencia y la Tecnología en la que habíamos estado hablando sobre la importancia de la cultura científica y de la educación científica. Al mismo tiempo, por la radio del coche, escuchaba la crónica de la cumbre  del cambio climático que estaba empezando en París. Es curioso, pensaba yo. . Gracias al genio de Einstein y a la potencia creativa del pensamiento científico, hemos dado pasos decisivos para comprender cómo funciona ese universo del que somos parte, pero también hemos desarrollado, al mismo tiempo, una civilización industrial que está amenazando la supervivencia de nuestro planeta por el cambio climático. Y por último, parece que, también gracias al método científico, se va a lograr por fin un acuerdo que nos permita luchar contra ese cambio climático que nosotros mismos estamos provocando.

Así pues, la ciencia nos ha permitido comprender cómo es el universo y cómo funciona nuestro pequeño planeta Tierra en la inmensidad del cosmos.  Ahora es preciso que aprendamos también a cuidar de él. La cumbre del cambio climático en Paris puede ser un primer paso decisivo para ello. Se lo debemos a Einstein y a tantos científicos que a lo largo de los siglos nos han ayudado a descubrir nuestro lugar en el Universo.

 

Onda Cero Salamanca 01/12/2015

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