Vivir perjudica seriamente la salud

Anuncios como este o más truculentos (“fumar mata”) se usan para advertir a los consumidores de los riesgos que corren cuando realizan determinadas prácticas nocivas para la salud, como fumar, conducir bajo los efectos del alcohol o atender al teléfono móvil mientras conduces. El problema con la proliferación de este tipo de mensajes es que pueden producir en el consumidor un efecto de saturación. Hagas lo que hagas asumes riesgos y las cosas más triviales de la vida cotidiana, enmarcadas en uno u otro contexto, pueden parecer amenazas de muerte inminente o de catástrofe irreparable. Así que al final uno concluye que lo que ocurre es que el riesgo es inherente a la vida misma, y que el mayor factor de riesgo de morir fatalmente es el hecho de estar vivo. Los muertos no corren  ningún riesgo. Llegados a este extremo, la eficacia de los mensajes de alerta se pierde totalmente.

Algo así ha debido ocurrir estos días, cuando los medios de comunicación nos han alertado de que una agencia de la Organización Mundial de la Salud ha declarado que el consumo exagerado de carnes procesadas (para entendernos, las salchichas, el chorizo y el jamón) aumenta el riesgo de contraer cáncer de colon entre un 5 y un 12 por ciento; y en el mismo paquete nos advierten además de que es probable que el consumo de carnes rojas también sea un factor de riesgo para el cáncer.

¿Qué significa esto? ¿Desarrollaremos fatalmente un cáncer de colon si seguimos comiendo unas tapitas de jamón ibérico? ¿Deberíamos hacernos todos vegetarianos para evitar el cáncer de colon? ¿Hay un 12% de probabilidades de que  me coja un cáncer de colon si no dejo de comer carne?

En realidad, nada de eso es cierto. Para empezar, en España, por ejemplo, mueren al año por cáncer de colon unas 14700 personas, es decir aproximadamente 31 por cada 100000 habitantes.  Si el comer carne procesada aumenta un 12% la probabilidad de contraer cáncer eso implica que unas 1700 de esas personas que han muerto de cáncer de colon (es decir menos de 4 personas por cada 100000 habitantes) probablemente comían mucho mas chorizo, salchichas y jamón que el resto. Eso es todo.

Seguramente estamos aquí ante un problema bien conocido por los estudiosos de .la comunicación y la publicidad. Se llama el problema del marco o del encuadre. Si tu das una noticia como esta: “la OMS advierte de que el consumo de carne aumenta el riesgo de contraer cáncer”, generas alarma e interés. Pero veamos una alternativa: “La OMS indica que la reducción en el consumo de carne disminuye el riesgo de contraer cáncer”. La primera versión corresponde a la noticia que saltó a los medios hace unos días. La segunda es literalmente el texto del comunicado que la OMS emitió tres días después para contrarrestar la alarma generada. Pero en realidad se trata de la misma noticia con un encuadre diferente. El primer encuadre nos hablaba de aumentar el riesgo, el segundo de disminuirlo. Ya no se genera alarma, sino todo lo contrario, tranquilidad y confianza. El mensaje es “si quieres disminuir tu riesgo de cáncer solo tienes que moderar un poco tu consumo de salchichas”. ¿No es lo mismo  verdad?

Lo dicho: no es que la vida mate, como a veces parece, con tantas alarmas de peligros y riesgos como nos llegan. En realidad lo que ocurre es que si quieres retrasar tu hora final debes esforzarte por vivir bien, con moderación y disfrutando de la vida que tienes.

Onda Cero Salamanca 3/11/2015

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